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05 octubre 2006

Las Puertitas del Sr Lopez


El otro día Krisol K hablaba de su amigo francés y de las soledades deseadas. Y también necesarias, bueno al menos para mi lo son. Yo también busco soledades, pero no tan largas como las del tal Olivier. Por ejemplo adoro los momentos de soledad en el baño, esos instantes que si bien son obligados por otras necesidades, los aprovecho para aislarme un momento del mundo.

Recuerdo que había un comic argentino basado justamente en esa idea de soledad . El protagonista era el Sr Lopez, un oficinista, de unos 50 años, un poco calvo, un poco regordete, introvertido, tímido y desprovisto de cáracter. Su vida transcurría entre el agobio diario de la oficina y la compañia vomitiva de su mujer. Cuando algo lo agobiaba y ya no aguantaba más, cruzaba la puerta del baño más cercano y se sumergía en un mundo fántastico, intentando buscar respuestas.

Las Puertitas del Sr Lopez, era escrito por Carlos Trillo y dibujado por Horacio Altuna. Un gran dibujante que estimulaba mis primeras pajas no mentales de mi adolescencia con sus maravillosos dibujos femeninos. Luego descubrí a Manara y cambió mi vida.






15 septiembre 2006

Cabo Polonio en la Fnac

He pasado un momento por la Fnac a la hora de comer y me he encontrado con una sorpresa en el cartel que anuncia sus actividades culturales. Jorge Drexler. “12 segundos de oscuridad”. Doce segundos es el tiempo que tarda el faro de Cabo Polonio (Uruguay) en volver a iluminar la oscuridad...

Como me hacen esto? Yo que llevo tan bien el estar al otro lado del charco. Y no extrañas?, que va! si estoy de puta madre aquí! Lo peor (o lo mejor) es que se lo creen, pero ahora aquí frente a este cartel celeste, frente a los ojitos de mi tocayo no puedo contener las lágrimas, aunque si el llanto, que tampoco es plan que la cajera de la Fnac (que me observaba con curiosidad intentando adivinar que miraba yo con tanta devoción) me vea llorar como una madre al ver a su niña expulsada del Gran Hermano.

Y me quedé un rato soñando, con ese amanecer de arenas blancas, interminables, con el sol en la cara, el mar azul, súper azul, pescadito fresco al mediodía, sobremesa , las casas precarias pero con encanto ilegal, las caminatas desde Valizas, atravesando dunas de tranquilidad pasmosa...
Los atardeceres rojos del Atlántico, con mate y bizcochos, charlar de todo y de nada, el faro, el mismo del que habla Drexler, y esa oscuridad profunda y estrellada, llena de caipirinhas y amigos.
Y dormirte con la madrugada mojándote los pies...

Por suerte es viernes y es un buen día para soñar...
No digas que no es precioso, Krisol?

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