Mostrando las entradas con la etiqueta taller de relato. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta taller de relato. Mostrar todas las entradas

17 abril 2021

Son todos iguales.

Juan metió las dos rebanadas de pan en la tostadora. Se frotó un ojo a la vez que intentaba ordenar un poco los dolores de su cabeza. Las risotadas de sus amigos se juntaban con el ron añejo y los labios de la morena, que aún parecían besarle. Miró el reloj, ya habían pasado las dos de la tarde. No quería volver a la habitación. Se sentía culpable y no quería recordarlo ahora. Prefería fingir, al menos por un momento, que estaba solo. Tenía tiempo de sobra. Julia, su mujer, ahora estaba en Barcelona por trabajo y no volvía hasta el miércoles. 

El miércoles. Faltaban tres días. Podía desayunar plácidamente y luego ya vería que hacía con la noche anterior.  Ahora se sentaría en el sofá muy tranquilo, con sus tostadas, su mantequilla, su cafecito con leche. Un poco de zapping. O mejor aún, aprovecharía a mirar los episodios de Dexter que tenía postergados por culpa de Julia. ¿Y si llamaba? Dexter tal vez no era una buena idea para relajarse. No había pensando en la llamada de buenos días de Julia, y era muy posible que llamara de un momento a otro. Estiró el brazo para coger un estuche azul y cuadrado de la estantería. De hecho es raro que no hubiera llamado ya. Abrió la caja de los discos y saco el que ponía “Mad Men 3”. Pero lo dejó todo arriba de la mesa y se levantó. Cogió su móvil. Ni llamada, ni mensaje. Eran ya las dos y media. No tardaría en llamar.

16 junio 2010

Eva

–¿Y por qué esperaste a que yo no estuviera en Madrid? –preguntó Eva.
–No esperé nada. El sábado pasó Ana por mi piso y se lo conté. –Contestó Ainhoa.
–A veces parece que sólo Ana fuera tu madre…
–Mamá, no dramatices.
–No, no dramatizo.  Siempre has tenido mejor relación con Ana...
–Sabes que no es así. Sois mis dos mamis guapas y las quiero mucho a las dos. –Dijo Ainhoa y abrazó fuerte a su madre.
–¿Y desde cuando te han empezado a gustar los chicos? –Eva encendió un cigarro y se sentó en el sofá

06 junio 2010

Podría Estar Bien

Marta se apresuró a coger el móvil al mismo tiempo que se encerró en el baño.
-¿Qué ha pasado? –preguntó preocupada.
-Nada cari, que me he encontrado, ¿sabes a quien? ¡a El Bauer! y ahora nos vamos a beber unas birras con Juan a ver que nos cuenta este hijoputa.
-¿Qué dices, Miguel?
-¿Vosotras que hacíais?
-¡Te estábamos esperando, cojones!
-¡Joder Marta, yo que iba a saber que me iba a encontrar con El Bauer!

28 abril 2010

Maldito Calor

Pedro salió de su casa muy nervioso, sudando. Le faltaba su ducha rápida antes de irse a trabajar en el taxi. Pero no aguantaba ni un minuto más allí dentro. Esther, otra vez, le había sacado de quicio.


Llevaba casado con ella veintitrés años y era lo que más quería en el mundo. Sin embargo, las cosas, no iban muy bien últimamente. Ella pasaba cada vez más horas en el ordenador. Y aunque Pedro no tenía demasiada idea de aquellos mundos virtuales, que frecuentaba Esther. Sabía que había por allí, algo oculto. Oscuro. Y su ignorancia en esas cuestiones se convertía en impotencia.

14 abril 2010

La chica del bolso rojo.

Elena bebió el resto del cubata y miró al otro extremo de la barra. Pablo seguía allí. Ella lo había dejado hacía quince minutos con la excusa de ir al baño. Al salir ya no volvió con él, buscó su esquina inicial en la barra y se pidió otra copa. La conversación había sido demasiado previsible y anodina. Y necesitaba un descanso. De todos modos había varias razones para retomar la charla con él y llevárselo a la cama. Una de ellas y la que debería ser la más importante a la hora de decidir estas cuestiones químicas: que era lo suficientemente atractivo como hacerle olvidar al menos por unas horas, todo lo que le había pasado en sus últimos días en Barcelona.