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28 febrero 2007

Sol Uruguayo

La T4 de Barajas, un lujo que no nos merecemos, los 40 minutos que uno tarda en llegar a la puerta de embarque es poco tiempo para apreciar tanto derroche de modernidad. Por suerte Montevideo me espera al otro lado del Atlántico con menos artificios pero con sus pizzas riquísimas con muzzarella y el fainá de toda la vida.
Viernes de Rioja regalado y lluvia torrencial con Silvita y Lobizon Bar.
Mercado del Puerto, Medio y Medio de Roldós, entrecot a punto, y Bacacay.
Mientras Trashorras sigue contando cuentos en Madrid, Lula también ha venido por estos lares a buscar su asadito de tira y su vinito uruguayo.
La Joven del Agua peor guión del año, me dan la razón 700 críticos en EEUU.
La semana que viene también se viene Bush a pescar con Tabaré.
Kirchner trae a Huguito solo para dar por culo.
Mi Krisol se grabará el sol uruguayísimo ganando 3 millones de amigos en un solo acto.
Desde el país sol sonriente, informo Che, sacudiéndose el Jet Lag.

15 septiembre 2006

Cabo Polonio en la Fnac

He pasado un momento por la Fnac a la hora de comer y me he encontrado con una sorpresa en el cartel que anuncia sus actividades culturales. Jorge Drexler. “12 segundos de oscuridad”. Doce segundos es el tiempo que tarda el faro de Cabo Polonio (Uruguay) en volver a iluminar la oscuridad...

Como me hacen esto? Yo que llevo tan bien el estar al otro lado del charco. Y no extrañas?, que va! si estoy de puta madre aquí! Lo peor (o lo mejor) es que se lo creen, pero ahora aquí frente a este cartel celeste, frente a los ojitos de mi tocayo no puedo contener las lágrimas, aunque si el llanto, que tampoco es plan que la cajera de la Fnac (que me observaba con curiosidad intentando adivinar que miraba yo con tanta devoción) me vea llorar como una madre al ver a su niña expulsada del Gran Hermano.

Y me quedé un rato soñando, con ese amanecer de arenas blancas, interminables, con el sol en la cara, el mar azul, súper azul, pescadito fresco al mediodía, sobremesa , las casas precarias pero con encanto ilegal, las caminatas desde Valizas, atravesando dunas de tranquilidad pasmosa...
Los atardeceres rojos del Atlántico, con mate y bizcochos, charlar de todo y de nada, el faro, el mismo del que habla Drexler, y esa oscuridad profunda y estrellada, llena de caipirinhas y amigos.
Y dormirte con la madrugada mojándote los pies...

Por suerte es viernes y es un buen día para soñar...
No digas que no es precioso, Krisol?

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