15 octubre 2008

Memorias de un perro (II)

Día 397
Estoy triste. He pasado el finde en casa de Rocío y ya no es lo mismo. Siento que nos estamos alejando. La noté como perdida. No sé que pensar. Para peor en casa las cosas tampoco están bien. No sé muy bien que está pasando pero he visto que Cris está un poco rara. Y la verdad es que a mi el Jorge este, aún no me termina de caer del todo bien. Vale que soy un perro, pero si hay algo que no soy es idiota. Que por las buenas soy un perro de puta madre, que te tengo que dejar 100 euros te los dejo. Que quieres ir a comprar el periódico el domingo pues ahi voy yo sin decir ni guau. Pero hay una cosa que yo tengo muy clara, si tocan a mi Cris, me pongo como el Lobezno. Y del tal Jorge aún no termino de fiarme. El tío va de buenote pero a mi no me engaña. Vale que me deja escribir en su blog (joder tronco que pasada me deja escribir en su blog, no veas que tío más extraordinario!). Si, si que también me ha dado una mano con lo de hacerme el Facebook, pero vamos que tampoco se necesita un ingeniero para eso. Más que nada es que con la vista de mierda que tengo no puedo pasar el Captcha de los cojones que ponen los del Facebook pa pillar a los bot, perros y demás seres "no humanos". Porque luego los amigos me los he hecho yo con mi face.

Pero volviendo al tema. Mi Cris es lo más querido que tengo yo, no hay perro en el mundo, escucha bien lo que digo, no hay perro en el mundo que pueda querer tanto a una niña como yo quiero a mi Cris. Yo he visto ya demasiados capullos amargandole la vida y este no es el peor, pero donde se pase un pelo le corto la polla en pedacitos y me la como con patatas.

(Por cierto Cris cuando leas esto, las galletas de dieta esas son malísimas, el otro día casi me muero atragantado con unas. Por fa si puedes comprarme las de antes que molaban un montón. Te quiero.)
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