20 mayo 2014

Sandwich


Las siete y media.
Despertador y ducha
Un café que quema y tostada sin mantequilla
Camino eterno de luces rojas de atasco y móvil.
Espejo retrovisor y pintalabios rojo de rubia incolora.
Parking de hábito gris casi negro.
Ascensor y siete plantas de minutos perdidos.
Reunión de seguimiento del procedimiento de informes del procedimiento de seguimiento.
Perdón y aguantar el aire espeso de miradas. Setenta y ocho minutos de ideas revenidas.



Las once menos veinte
Máquina, café, rutina redonda de mesa.
Correo, basura, reunión, basura, pedido.
Infierno de móvil que no para.
Ascensor y calle. ¿Tienes fuego?
Seis caladas y otra vez el trajín
Nudo de avenidas endurecidas
Laberinto eterno de clientes y cubatas reglamentarios.

Las tres y veinticinco.
Starbucks, Elena y trece minutos de felicidad.
Sandwich rápido de jamón y beso. Otro café que quema.

Las cuatro y media pasadas.
Tarde inútil de informes baldíos
Norma ISO Veinte mil mierdas.
Séptimo café. Ascensor y último cigarrillo.
Móvil casi exhausto pide respiro.
Hoy hay futbol.

Las ocho y media
Semana impar de niña y niño con mochila y reproches.
Asiento trasero, retrovisor y lo de siempre.
Miradas cómplices y culpables.
Bar Orense sin paradas.
Fútbol, patatas y pollo empanado.
Amigos de miércoles y sábados.
Quedaros aquí. Tres caladas y repaso de móvil
La última y me voy.

Las once y media
Balcón, cigarrillo y móvil.
Remedo de habitación de niño y niña.
Buenas noches, beso y cuento.
Había una vez una reina estúpida y un rey con dolor de espalda.
Sofá final del día. Dedo automático de televisión infinita.
Vaso de agua y pastilla.
Sueño imposible.
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