16 junio 2010

Eva

–¿Y por qué esperaste a que yo no estuviera en Madrid? –preguntó Eva.
–No esperé nada. El sábado pasó Ana por mi piso y se lo conté. –Contestó Ainhoa.
–A veces parece que sólo Ana fuera tu madre…
–Mamá, no dramatices.
–No, no dramatizo.  Siempre has tenido mejor relación con Ana...
–Sabes que no es así. Sois mis dos mamis guapas y las quiero mucho a las dos. –Dijo Ainhoa y abrazó fuerte a su madre.
–¿Y desde cuando te han empezado a gustar los chicos? –Eva encendió un cigarro y se sentó en el sofá

06 junio 2010

Podría Estar Bien

Marta se apresuró a coger el móvil al mismo tiempo que se encerró en el baño.
-¿Qué ha pasado? –preguntó preocupada.
-Nada cari, que me he encontrado, ¿sabes a quien? ¡a El Bauer! y ahora nos vamos a beber unas birras con Juan a ver que nos cuenta este hijoputa.
-¿Qué dices, Miguel?
-¿Vosotras que hacíais?
-¡Te estábamos esperando, cojones!
-¡Joder Marta, yo que iba a saber que me iba a encontrar con El Bauer!

10 mayo 2010

La Declaración

Jueves. ¡Joder! si, es jueves. No puedo seguir así. Y ya son las 10.. Parece tan fácil a la mañana. “Hoy me vuelvo a casa directo del trabajo” Pero luego, me lían estos cabrones. Y yo soy el que tengo que aguantar la cantinela de Julia. Bueno, Julia y sus amigas. Sé que son ellas las que le llenan la cabeza. Cada semana la misma historia, seguro que se pasa todo el día hablando por teléfono con esa Nuria, y la otra, que nunca me acuerdo como se llama. Tampoco sé, para que me quiere en casa, si no hay nada que hacer. Hablar, dice. A mi me gusta hablar con mis colegas pero es que es hablar con Julia, es enredarme en un montón de frases incomprensibles. Y es que veo a sus amigas en esas frases, son ellas hablando. “Una pareja necesita hablar y muchas otras cosas que tu mente de orangután no podrá entender en la vida”  ¿Orangután?. ¿Otras cosas que no podré entender? Al menos en la cama no se puede quejar. No sé, si eso también se lo cuenta a las amigas.
Giro la llave en la puerta y está todo en silencio. No sé si eso será bueno o malo. Malo, sin duda. Está en su habitación. Veo la luz por debajo de la puerta. Camino despacio, en la oscuridad. Está hablando con alguien. Me quedo frente a la puerta, aguantando la respiración. No me lo puedo creer. No. Espera.

28 abril 2010

Maldito Calor

Pedro salió de su casa muy nervioso, sudando. Le faltaba su ducha rápida antes de irse a trabajar en el taxi. Pero no aguantaba ni un minuto más allí dentro. Esther, otra vez, le había sacado de quicio.


Llevaba casado con ella veintitrés años y era lo que más quería en el mundo. Sin embargo, las cosas, no iban muy bien últimamente. Ella pasaba cada vez más horas en el ordenador. Y aunque Pedro no tenía demasiada idea de aquellos mundos virtuales, que frecuentaba Esther. Sabía que había por allí, algo oculto. Oscuro. Y su ignorancia en esas cuestiones se convertía en impotencia.